sábado, 5 de marzo de 2016

Lágrimas de un Sueño. II Parte.

   Como lo prometido es deuda, me debo a mi palabra. La prometí que si la cosa salía bien, escribiría una segunda parte de Lágrimas de un Sueño.


En la primera parte os decía que: “no sabía el motivo exacto por el cual no le gusta que la vean competir, aunque sospecho algo. Desde el respecto y la admiración he indagado en su mente sobre esta circunstancia y aún no he logrado una respuesta satisfactoria, aunque eso no es lo más importante aquí”


   “Lo que hoy os quiero contar es la historia de una chica joven, casada y con dos hijos, de profesión maestra, que tras dejar el deporte con 12 años, la gustaba nadar, no volvió a hacer deporte. Fue hace unos años cuando junto a su esposo, decidieron cambiar de vida y practicar deporte, su sueño hacer duatlón, triatlón, incluso medias maratones y maratones”

   Pues bien, una vez hecha esta breve introducción de la primera parte, que terminó con final feliz. Continuamos con la historia de nuestra guerrera insaciable. Después de muchas dificultades y dolores, pudo acabar su primer gran sueño, correr una media maratón, esto es la Media Maratón de Madrid. A partir de entonces siguió entrenando con muchos dolores y sin asimilar bien el entrenamiento, porque los ritmos que la mandaban eran más fuertes de los que su cuerpo estaba preparado para soportar, tanto su peso como su adaptación muscular no eran adecuadas a las cargas que le planificaban. Por ello se lesionaba mucho y no veía progresión.

   Poco después de correr aquella Media Maratón,  a través de mi mujer Palmira, su gran amiga, la dijo que me pidiera consejo.  A partir de aquí os pido perdón, en algunos puntos, en los que me apunto méritos, porque aunque lo hago con fines descriptivos, me da vergüenza porque me parece una vanidad hablar bien de mi mismo. Bien, dicho esto, continuamos con nuestra protagonista, Nuria Almendro.

   Cuando para la primavera del año pasado me  rellenó la ficha del corredor, puso como objetivo principal correr la Maratón de Sevilla. Me pidió que no se lo contara a nadie, y mantuve su secreto hasta el final. A partir de ese momento, empezó un arduo camino. Lo primero que quería aclarar, es que prefiero enfocar normalmente a los principiantes para otras distancias más cortas, para ir preparando mejor al organismo, pero en este caso acepté el reto por las características físicas y psicológicas de Nuria.

   Nuria además,  de tener que adaptar su cuerpo al entrenamiento, venía cargada con una mochila muy pesada, llena de miedos, complejos, y una baja estima provocada por terceros. Por otro lado contaba con una fuerza interior capaz de mover montañas y una capacidad de trabajo extraordinaria. Además siempre contó con el apoyo incondicional de su marido, Javier y de su amiga y confidente Palmira, y como no con el mío también.



   Pues el gran mérito que hay que atribuir a esta cosaca es vencer todas estas adversidades: entrenadores, compañeros y personas que no supieron comprenderla, motivarla y darla una acogida como cualquier persona se merece cuando  se inicia en cualquier actividad. Vencer todos los miedos, principalmente no le gustaba competir y hacer un esfuerzo ímprobo tanto en el cuidado de la alimentación como el entrenamiento, se convirtieron en los primeros obstáculos a salvar.

   A todo lo anterior hay que unir la mala suerte con la que se topó, una lesión que tenía en el píe, que ya la estaba dando guerra desde hace meses. Poco a poco fue perdiendo los miedos, compitió en carreras como El Arenal (Ávila), en la cual me dijo que había disfrutado de lo que es correr. Pero en la carrera de Mejorada (Toledo), el día 8 de agosto, empezó otra vez a tener molestias en el píe, al final se le puso el pie muy hinchado. Todavía recuerdo, lo mal que lo pasó en las vacaciones. No pudo entrenar en Salou la mitad de los días, alternaba  natación con bicicleta,  y un poco de trote para mantener la forma. Vinimos de las vacaciones y el problema seguía, incluso se llegó a agravar hasta el punto de que tuvo que parar por completo de correr. La desolación, el desconsuelo eran totales, pero aún así, su fuerza interior le empujaba a no tirar la toalla. Siguió preparando su cuerpo con sesiones de ciclismo y natación, y ejercicios de acondicionamiento físico, que  podía ejecutar sin problemas. Entrado mediados de septiembre, tuvo que retomar a tope su trabajo como maestra. Fue de especialista en especialista, buscando una solución, a un problema que para algunos doctores no tenía solución alguna, incluso uno la dijo que no podía correr. El sinsabor de ésto, unido a la carga de trabajo de inicio de curso en el colegio, me hicieron pensar lo peor en algunos momentos, de hecho ella me ha confesado que, efectivamente, pensó en mandarlo todo al carajo.

   Yo con mi frialdad aparente y ella con su tesón, con el gran apoyo de su marido y Palmira, pudimos continuar. Realmente fue uno de los momentos más críticos. Siempre estuvimos para apoyarla, para buscar soluciones, para que su pie cavo empezará a  funcionar. Después de más o menos un mes, después de darle muchas vueltas y con todas las pruebas realizadas, a la vez que hacía ejercicios para fortalecer el píe. Decidimos que fuera a hacerse unas plantillas a una de las mejores clínicas de Madrid, sino la mejor. Con plantillas y todo, al principio al píe y mente le costaba salir de esa espiral tan negativa que es el dolor. Mi idea como siempre adaptar al píe poco a poco, adaptar la nueva plantilla al entrenamiento. Ella ni corta ni perezosa, quería probarse, lo entiendo y se hizo 10 kilómetros del tirón. No os cuento la bronca que la cayó, pobrecilla. A partir de entonces, hicimos un pacto de paciencia. Nuria empezó a andar y correr, mezclándolo con circuitos de fuerza. Mucho andar alternado con correr y circuitos por todos lados. Nuria se tupió a realizar circuitos de fuerza, a fortalecer y a prepararse psicológicamente para conseguir su gran sueño.


   Sin darnos cuenta, a pesar de tanta decepciones, nos metimos en el otoño, y como por arte de magia el dolor empieza a desaparecer poco a poco. El volumen es mínimo y la intensidad es muy suave en estas primeras semanas de octubre, saltándonos las competiciones de este mes. Empezamos el primer pequeño test el 8 de noviembre en la carrera del Instituto Padre Juan de Mariana, con un buen ritmo. Y paulatinamente a medida que se va acercando el gran objetivo, siempre con los fantasmas de la lesión y otros pensamientos negativos, corrió en la Carrera del Barrio y la San Silvestre de Talavera con unas sensaciones espectaculares, cambiando aquellos pensamientos más oscuros por otros que la hicieron brillar con más luz que nunca. Fue capaz de correr por debajo de los 4:50 en esas carreras de 6 kilómetros.

  Todavía quedaba lo más duro, volver a correr otra Media Maratón, y realizar unas tiradas de kilómetros con la suficiente entidad para que físicamente pudiera estar apta para poder concluir con éxito el Maratón. Los ritmos en la series cada vez eran más rápidos, la soltura y fluidez de su zancada cada vez más fácil y poderosa. Me consta, que su autoconfianza fue creciendo, lo percibía en los mensajes que me enviaba después de concluir sus sesiones, especialmente las series  y rodajes más largos. De todos modos, tenía las lógicas dudas que cualquiera que quiere emprender una empresa de tan tamaña envergadura. Recuerdo que me repitió ya casi cansinamente, je,je,je, que si con 30 kilómetros llegaría a meta, que todavía la quedaban 12 kilómetros.

   La media maratón de Getafe, nos sirvió como un gran test, con un tiempo fabuloso corrió a un ritmo medio de 5:20 por kilómetro. Las primeras lágrimas de un sueño empezaron a salir de los ojos de Nuria y porque no decirlo también de los míos. Fue un gran salto, cuando el día 31 de enero pudo correr con esa solvencia los 21 kilómetros y pico. Ya en las últimas semanas empieza a realizar los mejores tiempos en los entrenamientos, y aún a pesar de sus lógicas incertidumbres todo parecía que iba rodado. En el  último gran entrenamiento me pidió un favor, que no fuéramos a acompañarla como yo había previsto. Dijo que ella se quería enfrentar en soledad a los 30 kilómetros, “a sus miedos” y como una gran guerrera se calzó sus zapatillas por la mañana, se despidió de su marido y sus hijos culminó ella solita una de sus mayores hazañas. Porque para ella, todo esto era nuevo. Fue su nuevo record en distancia.

   Sevilla se acercaba a toda velocidad. Esos días próximos a la competición que los entrenamientos son más livianos y el cuerpo está más descansado hace que la cabeza esté más activa y con ella vengan pensamientos de todos los colores y sensaciones vertiginosas. Pero realmente la historia estaba prácticamente escrita, a pesar de que ella decía que estaba cagada. Su carácter luchador y su gran capacidad para sobreponerse a las adversidades, acompañadas del cariño y compresión de su marido y algunos consejos que la dimos la hicieron pasar la noche en Sevilla, eso sí, en un duerme vela. El domingo 21 de febrero se daba el pistolero de salida a las 9 de la mañana. Palmira y yo desde aquí, inquietos, esperando algún mensaje de Javi, para que nos dijera algún paso de tiempo. Recuerdo que parecía una final de copa del mundo, mi corazón latía deprisa, Palmira nerviosa. En el kilómetro 14 Javi, nos manda un mensaje, que decía. Va en tiempo, y que la dijo que dijera a Palmira que la quería. Ya no supimos nada de ella hasta que poco después de que llegara a meta Javi nos volviera a escribir y nos diera la gran noticia.

Los últimos kilómetros dice que no podía correr de la emoción que llevaba dentro de su interior, dice que no sufrió físicamente nada y que se encontró de maravilla durante todo el recorrido. Los últimos metros  me cuenta Nuria que los hizo llorando de alegría y me imagino la cara de felicidad de ella y su marido cuando se volvieron a encontrar después de casi 4 horas de navegar por mares desconocidos para ella. La gran Nuria había vencido al Leviatán,  a ese gran monstruo a que todo maratoniano se le representa en forma de miedos, muros e incertidumbres.

A los pocos días de terminar el maratón Nuria, que además de ser una sufridora nata, es una persona con un corazón enorme, le regaló a su amiga Palmira, la medalla que representa su sueño, la cual está humedecida por las lagrimas de ambas.


jueves, 9 de abril de 2015

Lágrimas de un sueño


Lágrimas de un sueño.


   Todavía no sé el motivo exacto por el cual no le gusta que la vean competir, aunque sospecho algo. Desde el respecto y la admiración he indagado en su mente sobre esta circunstancia y aún no he logrado una respuesta satisfactoria, aunque eso no es lo más importante aquí.
 
   Lo que hoy os quiero contar es la historia de una chica joven, casada y con dos hijos de profesión maestra, que tras dejar el deporte con 12 años, la gustaba nadar, no volvió a hacer deporte. Fue hace unos años cuando junto a su esposo, decidieron cambiar de vida y practicar deporte, su sueño hacer duatlón, triatlón, incluso medias maratones y maratones.

   
   El primer gran objetivo planificado hace un año, fue correr una media maratón, pero para ello todavía le quedarían muchos obstáculos para tocar el cielo. Principalmente, además de entrenar duramente, cuidarse la alimentación de modo exhaustivo para poder coger la forma adecuada para poder entrar en meta en el tiempo máximo permitido, y recuperar cada día mejor de los entrenamientos. De hecho a pesar de que ha tomado todas las cautelas, al final ha tenido lesiones que la han impedido llevar un ritmo normal de preparación.


   Tan sólo hace unos meses y aún con los contratiempos decidió atacar la preparación para la media, su reto, su gran sueño. A partir de ese momento empezaron todas las dudas, los altibajos psicológicos, por ello creo que decidió finalmente mantener su secreto hasta al final con la única complicidad de su marido. Según me contaba después, llevo a tal extremo su secreto sellado a cal y canto que para que nadie lo supiera, la mañana misma del evento, se despidió con un beso de su marido sobre las ocho, porque temía que los compañeros de él, entre los que me encontraba, la viéramos, sería más fácil percatarnos de ella, según ella misma me cuenta. Además para asegurar no ser identificada por nadie que la conociese, se puso un chubasquero, gorra y gafas de sol.


   Justo a las nueve y cinco minutos dan el pistoletazo de salida, los nervios a flor de piel, la cabeza un mar de dudas y recuerdos. Pero inevitablemente, el pistoletazo de salida la hizo entrar en acción, ya no había tiempo para permanecer impasible, la marabunta empezó a avanzar lentamente y ella se vio arrastrada con ella. Según empezaron a pasar los primeros kilómetros su mente se fue despejando paulatinamente, recordando todos aquellos mensajes positivos que le habían dado sus consejeros deportivos: que no te preocupes por el ritmo, que bebas en los avituallamientos, que distingas el dolor de la molestia, que aunque es duro se puede conseguir..., pero un desafortunado dolor, especie de desgarro en el tobillo, describe ella misma, le empieza a complicar su sueño a mitad de la carrera. Pero ella no se viene abajo, y aunque con muchas dudas, sigue su carrera con paso firme y la mente puesta en su único objetivo, oye las vocecillas de lo aprendido en estos meses con sus amigos, y a pesar de que la fatiga de su cuerpo es mayor, la molestia de la pierna no aumenta, ya tan sólo la faltan 3 kilómetros para llegar a meta y sabe que lo puede conseguir.


   Ya estamos en la recta de meta, y empieza a ver los arcos de publicidad, anteriores al arco final de meta con cronometro muy visible desde aproximadamente 600 metros, según empieza a pasar por debajo de los primeros arcos, empieza la fiesta, la celebración del sueño, tira la gorra al aire, lo celebra primero ella misma, saborea las mieles de su propio éxito.


   La gesta, el momento épico, se consumó el 29 de marzo, en la Media Maratón de Madrid, cuando la hercúlea, la guerrera e imparable luchadora cruzaba la línea que separaba, el fracaso de la gloria, con la mirada vidriosa y recíproca de su cómplice. ¡Todavía me emociono según me lo cuentan! Para ellos fue uno de los momentos más felices de su vida desde que llevan casados.

viernes, 27 de febrero de 2015

Cerveza sí, cerveza no.


 Muchas veces pienso que es mejor no pensar ni informarse de las cosas, y que es mejor hacer lo que mejor nos venga en gana a cada uno, quiero decir dejar llevarnos por nuestras pasiones y debilidades,.Eso sí, con moderación.

   Como lo de dejar de pesar no lo es lo mío, que lo tengo como entretenimiento las más de las veces, y las menos como penitencia, hoy voy hablar desde mi experiencia y conocimiento, sobre si la cerveza es buena o no para los deportistas.

   En primer lugar soy de la opinión de que ningún alimento es bueno o malo por sí sólo, y que la alimentación es un proceso voluntario a través del cual las personas se proporcionan sustancias aptas, si además queremos que sea considerada adecuada y saludable debe ser:suficiente para cubrir las exigencias y mantener el equilibrio del organismo, completa y variada en su composición con inclusión diaria de todos los nutrientes y en ciertas cantidades y proporciones, según la edad y circunstancias de vida,adecuada a las diferentes finalidades en el organismo según el caso: conservar la salud, cooperar en curar las enfermedades, asegurar el crecimiento y desarrollo de los niños y le siempre y cuando sea adaptada a las necesidades y gasto energético de cada individuo. 


A continuación voy a dejar una tabla con la composición de la cerveza por cada 100 mg. 





   A partir de esta tabla, tenemos los valores que tiene la cerveza con alcohol y de esta manera podemos ver que puede ser un complemento en nuestra alimentación de nutrientes, aunque no nos engañemos no tiene fibra, proteínas y los valores minerales y de vitamina son mínimos, incluso el nivel de alcohol es superior al recomendado, os pondré un enlace de la OMS, sobre los efecto nocivos del alcohol,http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs349/es/,simplemente a modo informativo y porque es mi deber moral decir lo que conozco. 

   En muchas ocasiones oigo que: “la cerveza es buena, cuánta más bebas mejor” y eso no es nada cierto. En primer lugar, se recomiendan cervezas con bajo contenido de alcohol, ya que si se bebiera mucha cerveza y con alcohol, el efecto sería el contrario, al ser el alcohol una sustancia diurética. Las cantidades tampoco son a demanda, es decir, que no venimos de correr y empezamos a beber cerveza como cosacos hasta que calme nuestra sed. 

   Lo primero que hago es hidratarme y calmar la sed a base de agua, luego podemos tomar un par de vasos de cerveza sin alcohol para complementar la hidratación, aunque yo en ocasiones me tomo un bote o dos con alcohol, creo que obsesionarse es lo peor, . Si no se está acostumbrado a tomar cerveza, los gases que ingerimos pueden ser un tanto incómodos. El remedio por tanto puede ser peor que la enfermedad a la hora de recuperar. Si no tomas cerveza, no te recomiendo que empieces a hacerlo solo para recuperar después de hacer deporte, en el peor de los casos cualquier bebida recuperatoria que nos ofrecen en los supermecados y tiendas especializadas es más más completo, siempre teniendo presente que lo mejor, en principio para nuestra salud, es recuperar con agua, fruta, zumos naturales, cereales integrales y frutos secos.


   Además como ir de cervecitas es algo social y solemos ir a bares en la que nos ponen la tapita, diremos que la tapa, está muy rica y según la degustamos es un placer, pero suele ser un peligro, ya que caemos en alimentos grasos, demasiado salados y nada beneficiosos para el organismo. Además nos hace consumir más. Patatas fritas, frutos secos fritos y salados, torreznos de cerdo frito son algunos de los ejemplos por ello prefiero recomendar mejor, aceitunas, que aunque tienen muchos ácidos grasos, son mucho más saludables, pues se trata de ácidos grasos esenciales. Siempre todo lo que digo es para que cada uno conozca lo que hay, y entiendo lo difícil que es renunciar a unos torrezno de cerdo frito, tampoco pasa nada, si vez en cuando caemos en alguna tentación. 

   En conclusión, podría incluir en esta entrada enlaces a favor o en contra, todos ellos abalados por la ciencia, pero os aburriría a la mayoría, por ello, os contaré mi experiencia personal con la cerveza en relación con el deporte, y que cada uno con los conocimientos que tenga o pueda adquirir que gestione como mejor quiera su vida y disfrute. 

   Siempre soy partidario de que en el término medio está la virtud, pero buscar el medio es muy difícil, por ello cuando practicamos un deporte, normalmente queremos mejorar y progresar, bien sea en nuestra salud, bien sea en nuestro físico, bien sea nuestro rendimiento. En mi caso, ahora, lo hago por sentirme mejor, pero también me gusta progresar en la medida que los años me dejan en el nivel actual de rendimiento que tengo. Por ello, hay momentos que como me gusta disfrutar de la cerveza, y me encanta, me dejo llevar y el peso aumenta, porque lógicamente una caña al día no engorda, sólo suponen 90 calorías, pero beberse, 3 o 4 botes diarios suponen 400 o 500 calorias, y cuando hace calor si nos dejamos llevar en exceso al final, suben las tomas y los kilos, y poco a poco sin darnos cuenta perdemos la forma que teníamos. Por lo tanto, es importante tener en cuenta y con conocimiento que debemos alimentarnos en la manera que mejor nos convenga en función de lo que deseamos obtener y que de vez en cuando nos premiemos con lo que nos gusta. 

¡Salud!



















viernes, 13 de febrero de 2015

CORRER ENGANCHA





Son muchas las características que convierten la carrera en un tipo de actividad física que, una vez se empieza, seduce y produce adicción. Es uno de los ejercicios que más calorías consume y uno de los más eficaces para trabajar piernas, muslos y glúteos. También ayuda a colocar de forma correcta la espalda y fortalece brazos, hombros y abdominales. Como todo deporte, correr refuerza el corazón y el aparato respiratorio y esto se nota a corto plazo. También robustece el estado de las articulaciones: músculos, ligamentos y tendones. En términos de salud física, la carrera continua regula el apetito y facilita las digestiones y mejora la calidad del descanso nocturno.

En la vertiente emocional y psicológica, correr de manera continuada tiene un grado de autosuperación importante. Bien sea con el objetivo de ganar una carrera, bien para superar las marcas personales, el corredor siente que cada día puede mejorar un poco más, con la consecuente motivación que implica. Correr crea una sensación de bienestar que reduce la ansiedad y lleva a repetir. Además, durante las dos horas posteriores a una carrera de 30 minutos, el organismo sigue generando endorfinas, neurotrasmisores que aportan un efecto analgésico y sensación de bienestar.


Todo lo dicho anteriormente, debe estar debidamente planificado porque hacer cualquier tipo de esfuerzo sin tener en cuenta unas reglas mínimas puede tener efectos negativos sobre nuestro cuerpo y mente, por ello siempre es recomendable ponerte en contacto con personas que te puedan asesorar debidamente.

miércoles, 21 de enero de 2015

Nuestros Deportistas


Los deportistas que pertenecemos a este equipo somos: José Antonio Ballesteros Blázquez, Javier Ballesteros González, Mariano García Gómez, Carlos López Miguel, Miguel Ángel Hernando Aragón, Sonia Amor Blázquez y David García Fernández, Moíses Alvarado Cámara, Raúl Alvarado Cámara, Palmira Amor Blázquez y Fernando Alvarado Cámara.

Actualmente, llevo el seguimiento de mi mujer, Palmira Amor Blázquez, Campeona de la San Silvestre de Talavera de la Reina, en la última edición (2.014), con marcas personales más destacadas de 1 hora :20 minutos en Media Maratón o en 1.500 m de 4 minutos:51 segundos, además de otras marcas y logros que destacaré en el  blog,junto con los demás miembros del grupo.
He llevado la planificación de mi hermano Raúl Alvarado Cámara durante varias temporadas, cosechando buenos resultados, en pruebas de Medio fondo, como resultado más destacado podemos mencionar su participación en la Milla Nacional Breña Baja de Santa Cruz de la Palma con un tiempo de 4:42. y un 6º puesto en abril de 2012.

En estos últimos años, estoy llevando a José Antonio Ballesteros Blázquez, con una más que meritoria marca en maratón de 2 horas y 47 minutos, conseguido en Madrid en el año 2012, ya que circunstancias laborables le impedían entrenar debidamente y 1h.17 minutos en la Media Maratón de Talavera de la Reina, ese mismo año.
Además de mi propia preparación y los anteriormente mencionados, estoy llevando la preparación de Javier Ballesteros González, Mariano García Gómez, Carlos López Miguel, Miguel Ángel Hernando Aragón, Sonia Amor Blázquez y David García Fernández.

En  esta presentación no quiero olvidarme de mi hermano Moisés, con el cual tengo una estrecha relación, tanto afectiva como en la forma de ver  las cosas, no sólo en entrenamiento, además de los conocimientos y resultados que aporta al grupo se configura como un eslabón fundamental dentro de este grupo.